
Durante mucho tiempo tuve una hermosa colección de amigos, supongo que me sentía identificada con su libertad, con su pragmatismo -podría hacer todo un análisis sobre mi facilidad de establecer vínculos de hermandad con los varones pero en realidad eso no es lo extraordinario- hay varios de ellos que prevalecen y que han iluminado con su sonrisa los reencuentros que siempre son encantadores y dejan el corazón con una entrañable sensación de tibieza y confort, así que tengo uno que otro hermano del alma en distintos lugares del planeta. Luego, fueron las amigas, y eso si ha sido extraordinario, y como si la vida supiera que para la llegada de “Juan” sería más útil y nutritivo puso en mi camino una generosa manotada de esos seres fenomenales. Y entonces conocí lo liberador que es seguir el instinto, y lo poderoso que es crear, la magia de fluir y el privilegio de transformar. Con ellas y a través de ellas he logrado, con el tiempo, mi reivindicación con la mujeridad.
Ahora además de mis entrañables amigos que han sido mis confidentes y viceversa mostrándome su lado más dulce y generoso (con lo cual, honestamente me he sentido más ubicada en su género cada que me enamoro), y que también me han abrazado triste o feliz… también tengo primorosas amigas de todos los colores, edades y tamaños que me abrazan y me sonríen y han hecho mi vida desde hace un buen tiempo mucho mas… Completa. Que vivan las amigas!